Comparar dos PDF
Muestra qué cambió entre dos versiones de un documento, palabra por palabra.
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O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.
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Qué hace esto
Esto muestra qué cambió entre dos versiones de un documento, palabra por palabra: qué se añadió, qué se quitó y, si lo pides, qué partes de la página se ven distintas aunque las palabras sean las mismas. Compara la página uno con la página uno y así sucesivamente, lo que significa que una página insertada al principio hace que todo lo siguiente parezca cambiado, porque para un lector lo está.
Lo que no hará
Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.
- Las páginas se comparan en orden: la uno con la uno. Una página insertada al principio hace que todas las siguientes parezcan cambiadas, porque para un lector lo están.
- Una palabra se compara como se lee, no como está dibujada. Un cambio de fuente, de color o de posición que deja las palabras intactas es una diferencia visual, y se informa como tal.
- Comparar el aspecto de las páginas requiere un navegador capaz de dibujar una página fuera de pantalla. En uno que no pueda, desactiva esa comparación y las palabras se siguen comparando.
- Una página escaneada no tiene palabras que comparar. Dos escaneos se comparan por su aspecto y por nada más.
Preguntas que hace la gente
¿Por qué aparecen como cambiadas todas las páginas a partir de la tres?
Porque se insertó o se quitó una página y las siguientes ya no coinciden. Eso es lo que ve un lector también. Compara las dos versiones de una sección en vez del documento entero si necesitas aislar el resto.
¿Puede comparar dos escaneos?
Solo por su aspecto: en un escaneo no hay palabras que comparar. Pasa antes ambos por Hacer buscable un escaneo si quieres una comparación palabra por palabra.
¿Se sube mi archivo a alguna parte?
No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.
¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?
Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.
¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?
Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.