Reordenar páginas de un PDF
Reorganiza todas las páginas de un PDF en el orden que elijas.
Suelta los archivos aquí
O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.
Archivos en esta pestaña
Todavía no hay nada cargado.
Opciones
Todas las páginas del documento, en el orden que quieras: «3, 1, 4, 2». Para invertir un documento, «4-1».
'order' is required.
Reordenar las páginas
Añade un archivo para empezar.
Qué hace esto
Reordenar coloca las páginas en el orden que des como lista: 3, 1, 2 pone la tercera página la primera. Cada página tiene que aparecer exactamente una vez, y eso es lo que hace de esto una ordenación y no una edición: no se añade nada y no se pierde nada. Si prefieres ver las páginas mientras las mueves, el organizador de páginas hace el mismo trabajo con una cuadrícula de miniaturas.
Lo que no hará
Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.
- Cada página tiene que aparecer exactamente una vez. Para quitar páginas usa Borrar páginas; para conservar solo algunas, Extraer páginas.
Preguntas que hace la gente
¿Hay alguna manera de hacerlo arrastrando?
Sí: el organizador de páginas muestra cada página como una miniatura que puedes arrastrar, o mover con las flechas, y produce un resultado del mismo tipo. Esta página es la versión que puedes gobernar desde una lista, un script o la línea de comandos.
¿Puedo aprovechar para quitar una página a la vez?
No, y a propósito: una lista que perdiera una página en silencio sería muy difícil de detectar. Borra primero las páginas y luego reordena lo que quede.
¿Se sube mi archivo a alguna parte?
No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.
¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?
Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.
¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?
Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.