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Proteger PDF

Cifra un documento con una contraseña, en este dispositivo.

Suelta los archivos aquí

O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.

Archivos en esta pestaña

Todavía no hay nada cargado.

Opciones

Se pide antes de que el documento llegue siquiera a abrirse. Déjala vacía para que se abra libremente.

El más fuerte, y el predeterminado.

Permitir

Lo que un lector puede hacer una vez abierto el documento. Que se respete es decisión del lector, no una garantía.

Avanzado

Se pide antes de poder cambiar los permisos de abajo. Déjala vacía para usar la misma contraseña.

Proteger el archivo

Añade un archivo para empezar.

    Qué hace esto

    Esto cifra un documento con una contraseña, en este dispositivo, con AES-256 salvo que necesites un archivo que abra un lector antiguo. También lleva los permisos que declara un documento —imprimir, copiar, modificar—, pero conviene tener claro lo que son: los respeta el lector, no los impone el archivo. Solo la contraseña de apertura retiene realmente el contenido.

    Lo que no hará

    Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.

    Preguntas que hace la gente

    ¿Puede alguien saltarse los permisos?

    Sin esfuerzo, con un lector que los ignore: son una petición, no un cerrojo. La contraseña de apertura es la única parte que retiene de verdad el contenido, porque sin ella los bytes no se pueden descifrar en absoluto.

    ¿Se envía mi contraseña a alguna parte?

    No. El cifrado ocurre en esta pestaña y la contraseña no sale de ella. Eso también significa que nadie, ni aquí ni en ninguna parte, puede recuperarla si la olvidas.

    ¿Se sube mi archivo a alguna parte?

    No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.

    ¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?

    Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.

    ¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?

    Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.