Redactar PDF
Quita texto e imágenes de un documento de modo que desaparezcan del archivo.
Suelta los archivos aquí
O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.
Archivos en esta pestaña
Todavía no hay nada cargado.
Opciones
Texto que eliminar allí donde aparezca en el documento.
El color de la caja que se dibuja donde estaba el contenido.
Avanzado
Cuánto más allá del texto hay que eliminar, para que no quede ni parte de una letra.
Lo que se eliminará
Un área dibujada aquí es una promesa sobre el archivo que recibirá, no una imagen de él. Lo que queda debajo sale del documento — el texto, las imágenes y el etiquetado que las repite — y en su lugar se dibuja un recuadro. La página que está viendo se queda como está.
Aún no hay páginas
Suelte un PDF arriba y aquí aparecerán sus páginas.
Arrastre sobre la página para dibujar un área. Con el teclado: llegue a un área con el tabulador; las flechas la mueven, con Mayús la mueven más lejos, con Control (o Comando) cambian su tamaño, y Supr la quita.
Redactar el archivo
Añade un archivo para empezar.
Qué hace esto
Redactar quita contenido del archivo de modo que no pueda recuperarse: los objetos de texto, las imágenes y los metadatos, no un rectángulo negro dibujado encima. No termina hasta que se ha demostrado: las palabras se vuelven a buscar en el archivo escrito, y una ejecución que encuentre una todavía ahí falla en vez de entregarte un documento que parece redactado y no lo está.
Lo que no hará
Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.
- Una página escaneada contiene una imagen de palabras, y aquí nada puede leerla. Pásale antes el OCR, o indica la zona como un rectángulo.
- Un rectángulo que se mete dentro de una palabra se lleva el resto de esa palabra —hasta ocho letras, o dos cuando el archivo no dice cuál de sus códigos es un espacio—, porque el rectángulo que calcula una búsqueda es exacto hasta la letra y no hasta el glifo, y medio nombre dejado en la página es peor que un nombre entero eliminado.
- El texto que no está derecho en la página —una marca de agua girada, un titular de lado— se elimina por fragmentos y no letra a letra, porque un lector no informa de ninguna posición dentro de un fragmento girado.
- El texto se busca en todo el documento. Redactar un nombre en una página y dejarlo en la siguiente no es algo que esta herramienta vaya a hacer; para limpiar parte de una página y nada más, indica la zona como un rectángulo.
- Los dibujos no se eliminan: un gráfico o una firma bajo un rectángulo quedan tapados por la caja en vez de salir del archivo. El texto y las imágenes sí salen.
- Una imagen guardada como fax, escaneo JBIG2 o JPEG 2000 no la puede editar esta versión, así que una que quede bajo un rectángulo se elimina entera en vez de en parte.
- Lo que el documento ya no referencia se descarta, así que un archivo que se había guardado de forma incremental vuelve sin sus versiones anteriores.
- El título, el autor y todos los demás datos del documento se eliminan, porque suelen repetir lo que se ha redactado.
- Una anotación o un campo de formulario cuyo propio texto es lo que se está eliminando se borra esté donde esté en la página, y no solo donde queda bajo un rectángulo: un valor que un lector devuelve cuando se le pide es una copia de lo que se redactó.
- Un marcador, un archivo adjunto al documento o un destino con nombre se dejan como estaban. Lo que se limpia es el contenido de la página, las anotaciones sobre ella, el etiquetado que la describía y los datos del documento.
- Un documento protegido se vuelve a escribir sin cifrar. Protégelo otra vez si necesita contraseña.
Preguntas que hace la gente
¿En qué se diferencia de dibujar un recuadro negro sobre el texto?
Por completo. Un recuadro negro es un dibujo con el texto todavía debajo, que cualquiera puede seleccionar, copiar o descubrir borrando el recuadro: así es como los fallos de redacción salen en las noticias. Esto saca el texto del archivo.
¿Cómo sé que ha funcionado?
Porque lo comprueba. Después de escribir el archivo, los términos se vuelven a buscar en lo que se escribió; si sobrevive alguno, la ejecución falla y recibes un error en vez de un documento del que te habrías fiado.
¿Se sube mi archivo a alguna parte?
No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.
¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?
Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.
¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?
Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.