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Desbloquear PDF

Quita la contraseña de un documento que ya puedes abrir.

Suelta los archivos aquí

O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.

Archivos en esta pestaña

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Opciones

La contraseña con la que abres el documento. Déjala vacía para un documento que se abre solo y únicamente prohíbe imprimir o copiar, o para uno que esta aplicación ya ha abierto con ella.

Quitar la contraseña

Añade un archivo para empezar.

    Qué hace esto

    Esto quita la contraseña de un documento que ya puedes abrir, para que la copia que guardas deje de pedirla. Suelta un archivo protegido en cualquier parte de este sitio y te pedirá la contraseña una vez, y a partir de ahí todas las herramientas de aquí pueden leerlo — esto es para el archivo en sí. La contraseña la aportas tú; se usa en esta pestaña y no se envía a ninguna parte ni se guarda. Aquí nada rompe, adivina ni recupera contraseñas, y nada lo intenta.

    Lo que no hará

    Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.

    Preguntas que hace la gente

    He olvidado la contraseña. ¿Podéis entrar?

    No. Esto quita una contraseña que conoces; no vence a una que no conoces. Una herramienta que prometiera lo contrario estaría mintiendo o sería un descifrador.

    ¿Adónde va mi contraseña?

    Al descifrado, en esta pestaña, y a ningún otro sitio. No se envía, ni se almacena, ni se recuerda entre ejecuciones.

    ¿Se sube mi archivo a alguna parte?

    No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.

    ¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?

    Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.

    ¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?

    Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.