Reparar PDF
Reconstruye un documento dañado a partir de lo que sobreviva en él.
Suelta los archivos aquí
O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.
Archivos en esta pestaña
Todavía no hay nada cargado.
Reparar el archivo
Añade un archivo para empezar.
Qué hace esto
Un PDF que no abre normalmente no está destruido, solo mal referenciado: ha desaparecido la tabla que dice dónde vive cada objeto, o el archivo se truncó a medias. Esto reconstruye el documento a partir de lo que todavía queda en él, rastreando los objetos directamente, y después te dice qué hubo que reconstruir y qué no se pudo, porque un documento que hubo que reconstruir debería decirlo antes de que te fíes de él.
Lo que no hará
Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.
- La reparación recupera lo que todavía está en el archivo. El contenido que nunca llegó —la cola de una descarga que se cortó— ya no está, y ninguna herramienta puede traerlo de vuelta.
- Una página cuyo contenido no se puede descodificar se conserva y sale en blanco, para que las páginas siguientes mantengan su número.
- Un árbol de páginas reconstruido es plano, y las páginas encontradas rastreando el archivo quedan en el orden en que este las guarda, que suele ser el de lectura pero no siempre.
- Un documento protegido se vuelve a escribir sin cifrar. Protégelo otra vez si necesita contraseña.
Preguntas que hace la gente
¿Lo recuperaré todo?
Recuperas lo que todavía está en el archivo. Si una descarga se cortó por la mitad, la parte que nunca llegó no está y ninguna herramienta puede producirla. El resultado dice cuántas páginas faltan y qué se reconstruyó.
¿Tengo que ejecutar esto antes que las demás herramientas?
No. Todo lo que sueltas en cualquier herramienta de aquí se repara al entrar si hace falta, y la fila del archivo lo indica. Esta página es para cuando quieres el archivo reparado en sí.
¿Se sube mi archivo a alguna parte?
No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.
¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?
Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.
¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?
Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.