Pagecraft

Añadir texto alternativo a las imágenes de un PDF

Escribe una descripción de cada imagen dentro del documento, donde un lector de pantalla la lee.

Suelta los archivos aquí

O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.

Archivos en esta pestaña

Todavía no hay nada cargado.

Opciones

Cada imagen, y lo que necesita saber quien no puede verla.

'descriptions' needs at least 1 item, but has 0.

Escribir las descripciones

Añade un archivo para empezar.

    Qué hace esto

    Un lector de pantalla que lee un PDF lee su árbol de estructura, no su página, así que una fotografía sobre la que no se dice nada es silencio —y un gráfico que carga con toda la idea de un informe es silencio con un pie de foto debajo—. Escribir una descripción dentro del archivo lo arregla para todo el que lo abra, no solo para ti: el texto va al elemento de la propia imagen, viaja con el documento y es lo que un lector dice al llegar a ella. Un archivo que nunca estuvo etiquetado recibe el etiquetado que hace falta para sostenerla.

    Lo que no hará

    Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.

    Preguntas que hace la gente

    ¿Cómo sé qué imagen es cuál?

    Ejecuta antes Extraer imágenes. Nombra cada archivo según la página y el número que aquí se piden —informe-3-2.png es la página 3, imagen 2—, de modo que puedes mirar la imagen que estás describiendo.

    ¿Esto hace accesible mi documento?

    Arregla una parte, y una parte importante. El orden de lectura, los encabezados, las cabeceras de tabla y el idioma del documento son cuestiones aparte que esto no toca.

    ¿Se sube mi archivo a alguna parte?

    No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.

    ¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?

    Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.

    ¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?

    Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.