Pagecraft

CSV a PDF

Compón un archivo separado por comas sobre papel como tabla, con sus encabezados en cada página.

Suelta los archivos aquí

O pégalos, o elígelos desde este dispositivo. No se sube nada: el trabajo ocurre en esta pestaña.

Archivos en esta pestaña

Todavía no hay nada cargado.

Opciones

Cómo se llamará el PDF.

pt

Un múltiplo del cuerpo del texto. 1,4 es lo que usa un libro.

Espaciado uniforme entre palabras; borde derecho irregular.

Helvetica.

Avanzado

Una fuente TrueType u OpenType para componer el texto. Necesaria para todo lo que las tipografías integradas no puedan dibujar: griego, cirílico, árabe, chino. El archivo se lee aquí, en esta pestaña, y se incrusta en el PDF.

Crear el PDF

Añade un archivo para empezar.

    Qué hace esto

    Esto compone un archivo separado por comas sobre papel como una tabla en condiciones, con la fila de encabezado repetida arriba en cada página y las columnas dimensionadas según su contenido. El separador se deduce del propio archivo —coma, punto y coma, tabulador o barra vertical, el que divida todas las líneas en el mismo número de campos—, así que una exportación de una hoja de cálculo europea funciona sin tener que decírselo.

    Lo que no hará

    Cada herramienta de aquí dice lo que no puede hacer, con sus propias palabras, antes de que confíes en ella.

    Preguntas que hace la gente

    Ha usado el separador equivocado.

    Eso pasa cuando el archivo no es una tabla de principio a fin: una línea de preámbulo, o un delimitador suelto dentro de un campo sin comillas. Puedes fijar tú el separador en vez de dejar que se deduzca.

    Mi tabla es demasiado ancha para leerla.

    Pon la página en apaisado, o reduce el cuerpo de letra. Las columnas se estrechan para caber en vez de cortarse, así que una tabla muy ancha se queda completa pero estrecha.

    ¿Se sube mi archivo a alguna parte?

    No. El trabajo ocurre en esta pestaña del navegador, en tu propia máquina. En este producto no hay ningún servidor al que enviar un archivo, y por eso la promesa se puede comprobar en vez de tener que creerla: abre el panel de red de tu navegador y míralo trabajar sin hacer una sola petición.

    ¿Hay un límite de tamaño, o de cuántos archivos?

    Ninguno que impongamos nosotros. El límite es la memoria de tu propia máquina, porque ahí es donde ocurre el trabajo: unos cientos de megabytes van cómodos en un portátil, y menos en un móvil. No hay contador diario de tareas, ni cola, ni cuenta.

    ¿Cuánto cuesta y dónde está la trampa?

    Nada, y no hay plan de pago que desbloquee funciones: todo el producto es el gratuito. Eso es asumible porque mantenerlo no nos cuesta nada —el trabajo lo hace tu ordenador—, así que no hay coste por archivo que recuperar, ni publicidad, ni datos que vender.